Cuba 2014


fihav2014La 32da. Feria Internacional de La Habana, FIHAV 2014, cerró sus puertas luego de una generosa entrega de premios el pasado viernes 7 de noviembre. Cuentan que Brasil fue el expositor de mayor crecimiento en relación con años anteriores y España, con 132 empresas participantes, la más representada. Esta cita contó con la presentación por Cuba de la Cartera de Oportunidades, ahora bajo la nueva ley de Inversión Extranjera y con las ofertas de la Zona Especial de Desarrollo Mariel. Las propuestas cubanas, enmarcadas fundamentalmente en la modalidad de empresas mixtas, ponen a disposición de los inversionistas extranjeros desde activos medio desactivados, como son centrales azucareros, hasta tierras cultivables e industrias biotecnológicas y de medicamentos. Un abanico promocional que cubre casi todas las esferas de la producción y los servicios. El estado revolucionario cubano, que lo confiscó todo, y a todos, al principio de su gestión totalitaria ahora pone en venta, al menos, la mitad de cada uno de los bienes que le quedan. Por cierto, solo para alienígenos.

Cuando los cubanos de la isla nos acercamos a estos espacios feriales, los percibimos con algo de asombro, como esferas aisladas de nuestra realidad. Otra Cuba, que poco o nada tiene que ver con nosotros. De la misma manera nos sucede con las zonas turísticas: Varadero, Cayo Coco o Cayo Romano, o con las instituciones de investigaciones médicas y farmacológicas, son espacios ajenos a la mayoría de los cubanos. Forman parte de las vitrinas aisladas, como oasis, que observan y disfrutan los visitantes extranjeros y algunos privilegiados del patio. Son las diferentes piezas de este rompecabezas trucado en el que han convertido a Cuba. Es, probablemente, una de las causas que provoca en los forasteros comentarios halagadores, pero inexactos, sobre el acontecer nacional. Esto, sumado al mal hábito clientelista de donar ostensiblemente más allá de las potencialidades del país, ha creado en muchos espectadores foráneos una visión virtual de Cuba.

Pero nuestra nación es una sola, es el producto de todos estos diferentes espacios, con sus aciertos y errores, en los cuales participamos los cubanos. Aquí en las islas, el exilio o en la diáspora diseminada por el mundo. Y es ese sentimiento de pertenencia compartido que une y enaltece, el que nos hace experimentar determinado orgullo solidario cuando alguno o algunos se destacan. No importa si son peloteros cubanos de las Grandes Ligas Americanas, artistas o médicos voluntarios combatiendo el Ébola en África. Entonces, lo que nos falta recobrar para juntarnos como un solo pueblo son libertades. Reconstruir la eticidad en nuestra escala de valores; volver a anteponer la honestidad antes que la lealtad ciega, sorda y muda. En fin, refundar la democracia plural, para que todos podamos participar, dignamente, sin exclusiones, de los derechos y deberes de ser cubanos, sin vitrinas.

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Acerca de Rafael León Rodríguez

Un espacio de opinión desde Cuba
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