Elecciones en Venezuela


Si algún país de nuestra región se ha destacado en los últimos tiempos por la práctica electoral, ese país es Venezuela. Por estos días, nuevamente el pueblo venezolano está enfrascado en otro proceso electivo, para decidir el rumbo político que supuestamente, la mayoría determine. Las campañas de los dos principales adversarios están aderezadas, más por la diatriba y descalificación del otro, que por la promoción o crítica discursiva de la sustentabilidad y viabilidad programática de cada uno. Capriles, el candidato de la oposición, apoya su discurso en la incapacidad del Chavismo sin Chávez para resolver los problemas que deberá enfrentar el ganador. El grave desafío de la inseguridad ciudadana; la galopante crisis económica y la injerencia del gobierno cubano en los asuntos de Venezuela, son sus principales argumentos. Por su parte, el presidente Maduro ha imitado públicamente hasta el canto de un pájaro, asegurando que el espíritu de Chávez se le ha acercado. La cantaleta acusatoria de las agresiones de la derecha: intento de asesinato, golpe de estado, paro petrolero, referéndum revocatorio, etc., que marcaron el paso del comandante Chávez por la presidencia venezolana, conforman la base de la plataforma discursiva electoral de Maduro. En cuanto acto de masas junto a gobernadores chavistas participa, rebosa el populismo, aprobando in situ planes emergentes, obras de infraestructura, de beneficio social, construcciones de viviendas, etc., como en una feria navideña. Y tres íconos siempre acompañantes: Dios, la Constitución de la República Bolivariana y la familia de Chávez.

Es cierto que nuestras raíces latinas privilegian a la familia como base unitaria y central de la sociedad. Cuando se trata de escenarios de poder, estos conceptos se revelan en lo público. Ejemplos abundan en la historia de nuestro patio. Ahora en Venezuela se reafirma esta práctica, legitimada por el legado del fallecido presidente. La vicepresidencia, varias gobernaciones y otros cargos importantes del gobierno están en manos de la familia de Chávez. Solo la elección de Maduro posibilitará la continuidad de este estado de cosas. De ahí la unidad de la clase política populista y de las izquierdas, con la heredad del chavismo.

El próximo día 14 de abril se realizarán las elecciones en Venezuela a las que Cuba, sin lugar a dudas, apostará a ganar-ganar. Desde ya, el candidato del continuismo, Maduro, acusa a la oposición de intentar retirarse del proceso electoral para sabotear las elecciones. De estar preparando una acusación de fraude a las autoridades electorales para no reconocer los resultados de los escrutinios. En los últimos días han declarado que descubrieron un complot para asesinar al candidato chavista. Es muy probable que Maduro gane estos comicios, gracias a la impronta de la carga emotiva que los luctuosos acontecimientos de la muerte de Chávez confieren al momento actual; ya para los próximos, si aún están en el poder, los de aquí y los de allá, seguramente pondrán en práctica, gracias a la colaboración cubana y para desdicha de los venezolanos, el método que utilizaron en Cuba en los inicios de la llamada revolución los dictadores de acá: elecciones… ¿para qué?

Anuncios

Acerca de Rafael León Rodríguez

Un espacio de opinión desde Cuba
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s