Honoris causa


Foto descargada de: "airdisaster.com"

Casi cruzándose con el viaje de regreso al oriente de los Tres Reyes Magos, visitó nuestra isla el presidente de la República Islámica de Irán, Dr. Mahmud Ahmadineyat. Durante su corta estancia en La Habana se reunió con el presidente Raúl Castro, el general y con el expresidente Fidel Castro, el comandante. En la tarde del 11 de enero, día de su arribo, dictó una conferencia en el aula Magna de la Universidad de La Habana, luego de recibir el título de Dr. Honoris Causa en Ciencias Políticas. En sus palabras señaló la decadencia del sistema capitalista y abogó por un Nuevo Orden Mundial, al que invitó a los cubanos a coprotagonizar. Habló de sabiduría, justicia, amor al prójimo y respeto a todos los seres humanos y dijo que la raiz de todas las guerras es la injusticia. Aquí recordé que, en una entrevista realizada en Teherán para el programa Dossier de TeleSur por su conductor al presidente Ahmadineyat este apuntó que: el culpable de todas las guerras era Israel. Sobre este aspecto alguien escribió que Fidel Castro estaba en desacuerdo con la negativa del galardonado presidente iraní a reconocer el holocausto del pueblo judío.

El antagonismo entre musulmanes e israelitas ha cobrado miles de víctimas desde la creación del estado de Israel por las Naciones Unidas el 14 de mayo de 1948. Cuatro guerras entre árabes e israelíes y la permanente yihad islámica por un lado y los territorios árabes ocupados y no devueltos por el otro, han dado argumentos para todo tipo de guerra irregular y actos de terrorismo desde ambos lados. Este fenómeno cultural del terrorismo, trascendió las fronteras del Oriente Próximo y se instaló en todos los continentes. Episodios como el asesinato de deportistas israelíes durante los Juegos Olímpicos de Munich ’72; o el derribo en 1988, por una bomba del vuelo 103 de la Pan American sobre Lockerbie, Escocia, en el que murieron las 259 personas que viajaban en el avión, más otras 11 en tierra. El atentado a los trenes en Madrid el 11 de marzo de 2004 y al metro y autobuses en Londres en el 2005. Y el más brutal de todos los conocidos: el ataque al World Trade Center en New York el 11 de septiembre del 2001 y a la cede del Pentágono en Washington, que costaron casi 3000 vidas y centenares de heridos dan una idea de la magnitud del dasafío.

La cuestión es a cual Nuevo Orden Mundial es el convite. El visitante comenzó su gira latinoamericana por Venezuela; luego Nicaragua, Cuba y despues Ecuador, para de ahí regresar a su país. Solo le faltó Bolivia para completar el periplo por los paises fundadores del ALBA. ¿Tendría algo que ver la obligada expulsión de Bolivia del canciller iraní el pasado año, por el gobierno de Evo Morales ante la presión de las autoridades argentinas? Según los órganos de prensa internacionales, el canciller iraní está acusado de participar en un atentado en la Asociación Mutual Israelí de Argentina, AMIA, que cobró 85 víctimas fatales y 300 heridos en 1994.

Ahora está el tema de la central atómica de Irán y la posibilidad iraní de construir armas nucleares. Para complicar más el asunto los iraníes no son árabes, son persas y aunque comparten una de las expresiones religiosas del Islam, existen diferencias notables entre ellos. Cuatro científicos nucleares iraníes ya han sido asesinados para, evidentemente, obstaculizar el desarrollo de la energía atómica en ese país. La otra pregunta: ¿hasta donde es válido el derecho universal a poseer la capacidad nuclear cuando puede estar en juego la especie humana? Es de tal magnitud el problema que las variables son pocas. Ya los cubanos tenemos una experiencia límite en ese tema: la crisis del Caribe o de las armas nucleares de los soviéticos instaladas en Cuba, durante el mes de octubre del año 1962 y que puso el mundo al borde de la tercera guerra mundial, la última por supuesto. Partiendo de esa experiencia y de lo que está en juego, es improbable que Irán pueda continuar desarrollando esa capacidad nuclear, a la cual legalmente le asiste el derecho, pero racional y estrategicamente no.

Por todo esto y más la Universidad de La Habana no debería prestarse para estas sospechosas y poco razonables premiaciones que ponen en entredicho las causas del honor.

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Acerca de Rafael León Rodríguez

Un espacio de opinión desde Cuba
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