La VI Cumbre de las Américas concluyó con la marcada intención de sumar a Cuba a la próxima cita en Panamá o, al parecer, no habrá otra reunión de esta índole.
El tema del cincuentenario embargo norteamericano al archipiélago cubano también fue señalado como proposición aleatoria para cuando finalice el proceso electoral del venidero noviembre en los Estados Unidos.
Como la reunión principal se realizó a puerta cerrada, no hay constancia sobre si trataron la conveniencia de que las autoridades cubanas firmaran, como premisa, la Carta Democrática Interamericana. Este documento, adoptado en sesión especial de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, OEA, el 11 de septiembre de 2001 en Lima, Perú, constituye la garantía indispensable para reconstruir y salvaguardar la democracia representativa en nuestro continente. De cualquier manera, es bueno recordar que los actuales gobernantes de la isla tienen una larga experiencia en firmar todo tipo de documentos públicos y luego archivarlos, como por ejemplo, la Declaración de Viña del Mar.
Sobre el asunto de la descolonización en el hemisferio, aparentemente, hubo consenso para cambiar el recurrido tema de Puerto Rico por el de las islas Malvinas.
En fin de cuentas, la importancia de esta concluida VI Cumbre ha estado más en lo que anuncia calladamente, que en lo resuelto a voces.








